Por qué soy liberal

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Autor: Leonard Quinde (Miembro Libre Razón)

Una de las razones más hermosas de ser liberal es que la libertad siempre encuentra la forma de inspirarte.

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Los artículos de Libre Razón por la Semana de la Libertad tienen un enfoque diferente, más íntimo, algo más personal. Lo cierto es que no tenía idea de qué escribir – he escrito un par de veces algo similar y quería ser original. Sin duda me hacía falta inspiración, pero una de las razones más hermosas de ser liberal es que la libertad siempre encuentra la forma de inspirarte y darte el valor para seguir enamorándote de ella, para seguir luchando por ella.

Estaba pensando en un tema cuando a mis padres se les ocurrió ir a ver la inauguración del juguete nuevo de la ciudad, “La Perla”, una rueda moscovita de casi 60 metros inspirada en el Lodon Eye. Accedí a acompañarlos con la esperanza de que una obra producto de una alianza público-privada podría motivarme a escribir algo.

El evento transcurrió sin mayor contratiempo, salvo el afán del alcalde por denotar que su intervención fue vital para la obra. Recalcó que el dueño de la rueda moscovita es la ciudad, y no los empresarios que lo financiaron, que ellos sólo se llevarían parte de las ganancias. Si bien era un tema para análisis, necesitaba algo más que eso para escribir.

Lo que realmente me motivó ocurrió a la salida. Varios agentes de tránsito se encontraban alrededor, habían colocado conos naranjas donde usualmente los taxis recogen pasajeros. Sospeché que prohibían el estacionamiento, pero me pareció tan inaudito que les di el beneficio de la duda imaginándome que solamente permitían el acceso a quienes ofrecen servicio de transporte.

El semáforo en rojo, mi padre llamó a un taxi y éste se acercó a la vereda para facilitar nuestro acceso. Negociamos el precio, llegamos a un acuerdo y subimos. En ese preciso momento un agente apareció en la ventana del conductor y este empezó a pedirle la licencia al taxista, el chofer, al sentirse indignado, alzó su voz en contra de semejante injusticia, mientras el agente continuaba con su afán de multarlo sin razón alguna. Mi padre se acercó a un Coronel de dicha entidad para tratar de apaciguar el conflicto. Al final el taxista no fue multado y nosotros pudimos continuar hacia nuestro hogar con amargo sabor de boca por lo sucedido.

El taxista estaba bastante molesto, en especial porque “no dejan trabajar tranquilo”. En trasfondo, lo que le molesta al taxista – y probablemente no esté muy consciente de ello –  es la arbitrariedad de los agentes de tránsito para multar a personas que prestan este servicio y que se traduce en la arbitrariedad de cualquier funcionario del Estado: poner las reglas viscerales, en el momento que creen adecuado y sin que alguien reclame.

Soy liberal por eso, porque a mí también me molesta aquello, porque estoy cansado de los abusos del Estado, estoy cansado de que el Estado decida por uno: qué estudiar, dónde comprar, qué comprar, dónde trabajar, etc. Por más que estés dispuesto a vivir tu vida sin dañar a nadie, el Estado quiere tener la última palabra en relación a tu vida

Soy liberal porque estoy dispuesto a luchar cada día, e ir ganando batallas para que las personas puedan decidir qué hacer con sus recursos, qué hacer con su trabajo, qué hacer con sus vidas; cómo cumplir sus sueños, sus metas, sus objetivos; y, en definitiva, para que los seres humanos puedan ser seres humanos.

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